Ante la pérdida de un ser querido, las reacciones que se presentan son normales y predecibles. La recuperación transcurre por etapas que son muy parecidas al proceso de una herida que evoluciona hasta la cicatriz. Son comunes en todos(as) aquellos(as) que se encuentran en un periodo de duelo. Pueden presentarse en forma simultánea o sólo alguna de ellas por vez. Se puede continuar en la siguiente o siguientes fases del duelo manteniendo características de fases anteriores. Generalmente se percibe una sensación o pensamiento de que se está retrocediendo en vez de avanzando en el proceso de resolución del duelo.
Índice
Fase 1: Aflicción aguda
Fase 2: Conciencia de la pérdida (Leer)
Fase 3: Conservación/aislamiento (Leer)
Fase 4: Cicatrización (Leer)
Fase 5: Renovación (Leer)
Resumen (Leer)
Fase 1: Aflicción aguda
Comienza con la muerte de nuestro ser querido y tiene los elementos de un estado de shock emocional. Sin ser estrictos en la duración de este período su duración aproximada es de uno a tres meses (dependiendo de cada persona). Sus características más comunes son:
Incredulidad
La persona no cree lo que le está pasando, es una pesadilla, un sueño, un error. Esto es debido a que no puede aceptar la realidad, una noticia con una carga emocional tan fuerte es difícil de digerir, es normal moverse por periodos de aceptación y negación. Es más sencillo aceptar que el cuerpo físico está muerto que aceptar que no volveremos a ver a esa persona con nosotros, compartiendo, conversando o haciendo cualquier cosa.
Bloqueo
Incredulidad
La persona no cree lo que le está pasando, es una pesadilla, un sueño, un error. Esto es debido a que no puede aceptar la realidad, una noticia con una carga emocional tan fuerte es difícil de digerir, es normal moverse por periodos de aceptación y negación. Es más sencillo aceptar que el cuerpo físico está muerto que aceptar que no volveremos a ver a esa persona con nosotros, compartiendo, conversando o haciendo cualquier cosa.
Bloqueo
Fenómeno temporal en donde la capacidad de comprensión se ve perturbada y la persona pierde un poco su habilidad para contactar con su medio y comunicar sus sentimientos.
Confusión e inquietud
El impacto de la pérdida deja al que la sufre confundido e inquieto, con sensación de entumecimiento y desorientación: Es frecuente no saber qué hacer, dónde ir, a quién consultar o dónde estar. Puede moverse de un lado a otro sin sentido, expresarse inquietamente a nivel físico, usando el movimiento como forma para descargar ansiedad.
Mar de ansiedad y angustia
Se tratan de pequeñas crisis de gran ansiedad y tristeza que se presentan varias veces al día, duran unos minutos y suelen ser detonadas por recuerdos del fallecido: agitación, llanto, sensación de ahogo y de vacío en el abdomen, presión en el pecho, debilidad
Pensamientos obsesivos
Repetición mental constante de los eventos que condujeron a la pérdida o lo relacionado con la persona entes de su fallecimiento (sus últimas palabras, la forma en que murió, expresión de la cara, heridas, etc.). Cuando el cuerpo del fallecido no es visto, estos pensamientos son sustituidos por fantasías obsesivas, las cuales pueden ser aún más angustiantes que los mismos pensamientos.
Despersonalización/Desrealización
Sensación de que el mundo no es real, que parece falso. Se sienten raros. Este estado es frecuente y suele ser transitorio.
Síntomas físicos
Se relacionan con la activación del sistema nervioso como respuesta de activación a la situación que estamos viviendo. Entre ellos están:
- Sequedad de boca y mucosas.
- Respiración suspirante.
- Debilidad muscular.
- Llanto.
- Temblor incontrolable.
- Perplejidad.
- Trastornos del sueño y del apetito.
- Manos frías y sudorosas.
- Náuseas.
- Aumento de la frecuencia urinaria.
- Diarrea.
- Bostezos.
- Palpitaciones y mareos.
Pensamientos negativos sobre el futuro, desesperanza, visión pesimista de la vida, fantasías de suicidio, sensación subjetiva de tensión y/o de haber sido sobrepasado por las circunstancias, respuestas explosivas como pérdida de control, dificultades de concentración, incapacidad temporal para el mantenimiento de las actividades de la vida diaria, complicaciones para descansar y disforia.
Les deseo mucho éxito,
Dr. Luis Martínez Baudrit. Licenciado en Psicología.
